domingo, 13 de noviembre de 2011

Atascada: yo y los kilos

En otro escrito prometí que iba a hacer dieta, bueno más que prometer, comenté.

La aventura de no comer sólo duró 18 días luego me atasqué y atiborré a comer.

Me he engordado algo más desde entonces y estoy harta. No quiero más kilos.

Ahora voy a ir paso a paso y no querer hacerlo todo de golpe puesto que no es mi momento.

Lo qué sí voy a hacer es no picar más. Y por eso estoy aquí escribiendo ahora para soportar mejor la tentación.

Comer, comeré normal (he aprendido una cosa nueva, comer en plato de postre, así comer menos cantidad) pero el picoteo ¡¡FUERA!!.

Si tengo que picar algo que sea sano y no engorde.

No tengo plazo de perder peso ni cantidad de kilos, en principio, hasta que me ponga en serio con la dieta y para ello sé que voy a necesitar un entrenador (el Dr. Palos).

Qué dificil tarea la de perder peso y luego mantenerme. Pero si lo conseguí una vez, puedo volver a hacerlo y además ahora más sabia que antes.

martes, 13 de septiembre de 2011

más platón y menos prozac

Hace varios años me leí un libro titulado "más platón y menos prozac". Me llamó la atención el título pues más o menos sabía de que iba el tema del prozac.

El libro trataba sobre como aplicar las diferentes corrientes filosóficas para superar problemas mentales.

Yo llevo desde abril del 2010 superando una depre y he puesto todo mi empeño en ello pero al final he recurrido a por los antidepresivos porque esto iba cada vez a más.

Esta bien que hayan diferentes cosas para combatir problemas mentales pero también hay que admitir que los medicamentes, en ciertas ocasiones, son muy necesarios.

Me pongo como ejemplo, se han juntado depresión postparto con una de crisis de mi enfermedad. He luchado con todas mis fuerzas por superarla, pero como ya he dicho cada día iba a peor y ya me sentía muy mal porque no sabía como superarla. No veía la manera.

Llevo un mes medicándome para ello y el cambio ha sido espectacular, no estoy al 100% pero ya no tengo esa sensación de desgana y las cosas más cotidianas ya no son un sobreesfuerzo para mí.

Tengo ganas de vivir, de hacer cosas, de querer... en fefinitiva ahora me siento viva.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Ya he perdido la cuenta

Por "última" vez he empezado la dieta. LLevo 5 días. No han sido duros pero si caprichosos, de dulces (ummmmm) o cosas que tengo prohibidas.
Con esta dieta, bajo tutela médica, perdí gran cantidad de kilos. Adquiridos en mis años de sedentarismo y descuido, tras diagnosticarme una enfermedad mental.
He logrado mantenerme pero vuelvo al descudio tras dos abortos y un embarazo.
En este período de tiempo lo he intentado infinidad de veces, pero parece ser que no estaba preparada porque siempre recaía en lo que no está en la lista y así he ido aumentando de volumen.
Durante el verano, y también gracias a un antidepresivo, me he replanteado el tema.
Me propuse que comenzaría a princpios de septiembre, y así he hecho.
He llegado a la conclusión, que lo más difícil no es adelgazar sino mantenerte.
Pero eso será en otra ocasión...

sábado, 3 de septiembre de 2011

Aburrimiento

Me sucede muchas veces pero como hoy ninguna. Y eso que tengo a mi peque, pero me he apoyado en mi marido para que se ocupe de él un poco y yo estar "más libre". Y entonces ha surgido él, el aburrimiento.
Es un problema que arrastro desde siempre y creo que a mi peque le pasa lo mismo que a mí.
Me desespera no tener nada que hacer (aunque en realidad tengo mil cosas), bueno en realidad necesito tranquilidad para hacer todas las cosas y hoy por hoy eso es lo que no tengo...
Quiero vencer al aburrimiento o hacerme amiga de él para poder enseñar a mi Bebe a convivir con él.
Nunca es tarde si la dicha es buena...

jueves, 1 de septiembre de 2011

Por no informar

Unos se pasan y otros no llegan.
De los que se pasan me encuentro yo, y de los que no llegan mi familia al completo.
Empiezo por el final (que lo lógico sería que hubiese sido el principio).
Llamé el otro día a mi hermana mayor para informarle que yo y el Mauro habíamos pillado piojos. No dijo nada al respecto.
Al día siguiente hice la llamada de todos los días a mí madre y ésta me explica que la Luci (mi hermana mayor) le ha contado que la Elena (una amiga de mi cuñada) estuvo en contacto ella y su hijo Dani, íntimo amigo de mi sobrina Laia y esta es hija de mi cuñada,con unos rumanos y habían cogido piojos y se los habían pegado a la peque. Hasta ahí todo bien.
Lo que ocurre es que yo y mi hijo mantuvimos un estrecho roce con la niña y NADIE nos dijo lo que ocurría.
La cuestión es que al poco de sentir yo tanto picor mi madre me dice que la niña tiene piojos.
Ay madre, se enciende la alarma y le digo a mi madre que nos mire, pero no ve nada (yo estaba ya llenita de estos visitantes inesperados). La cuestión es que me miro y efectivamente estamos contagiados mi peque y yo. Lo digo en casa y los implicados hacen mutis, mi madre para quitar hielo dice que los he pillado en la piscina.
Hasta que gracias a mi hermana mayor y a la hija de ésta me entero de la verdad.

miércoles, 31 de agosto de 2011

sábado, 30 de abril de 2011

De paseo

Hemos salido a dar un paseo por el pueblo sobre las 18:00 h. Cuándo hemos llegado a la plaça Clavé nos hemos encontrado con Julia, una conocida mía de 82 años. Nos hemos saludado y me ha comentado que iba de paseo sola, así que le he sugerido si se quería venir con nosotros. Le he dicho el itinerario y le ha parecido bien.
Hemos ido hablando de todo un poco. Hasta que hemos llegado a una plaza y nos hemos sentado. Allí ya hemos profundizado más la conversa.
Es viuda y tiene dos hijos que viven relativamente lejos, para ella, claro, que no tiene coche y dice que en tren ya no se atreve a ir.
Está sola, no tiene a nadie en el pueblo, sólo una chica que le viene dos horas al día, cada día, a hacerle compañía, las tareas de casa, ir a comprar.
Viene de vez en cuando a l'Associació Sempre Dones (las dos somos socias, de ahí nos conocemos).
Tiene depresión, eso me ha dicho. Dice que se hunde según el día y que no hay manera de remontar. Qué quiere hacer cosas pero que su cuerpo se lo impide.
Ha ido a médicos de todo tipo, incluso curanderos, me ha comentado, pero que nada, que no dan con una solución. Ella lo llama los nervios, dichosos nervios.
Por mi pequeña experiencia en depresiones le he dicho que debe cambiar su forma de pensar cuando le viene la ansiedad, no comerse el coco sino ser más positiva.
Me ha preguntado y eso de positiva que es. Le he dicho pensar en cosas que le gusten, en cosas bonitas.
Me da pena la gente sola y tan mayor, que tengan familia y que en "teoría" se interesen poco, por sus ocupadas vidas, supongo que debe ser.