
Qué pena me ha dado al conocer, de sopetón, la noticia. He sentido una sensación física muy rara y me venían ganas de llorar. Inocentemente he comentado lo que me ocurría y alguien se ha reído, y ha hecho el típico comentarío de ¡Ala!.
No puedo de ningún modo controlar las emociones.
Y bueno, qué decir de él sino maravillas y sentirme afortunada por haberlo visto en un escenario una vez. Me tocó la fila más alta y eso unido a mi gran miopía, poco pude ver sus expresiones pero sí oír su voz, verlo gesticular y su inconfundible traje negro.


